El Liceo Artístico y Literario
En 1833 surgió en Granada una reunión literaria que en 1839 se constituyó institucionalmente: el Liceo Artístico y Literario. Su primera etapa transcurrió de 1839 a 1843 en el colegio Miguel de la calle Duquesa, desapareciendo por razones políticas y resurgiendo de nuevo en 1847, para promover y fomentar las letras y las bellas artes. Después se estableció en El Realejo en convento dominico de Santa Cruz la Real y, finalmente, en la Plaza del Campillo en los bajos del Teatro Cervantes. La sociedad tuvo varios instrumentos de comunicación, destacando el periódico La Alhambra de su primera etapa. El Liceo se componía de cuatro secciones para la celebración de actividades tanto de formación como de recreo: la de Ciencias y Literatura, la de Música, la de Bellas Artes y la de Declamación.
La Cuerda Granadina
Entre 1850 y 1854 se reunió en Granada una famosa tertulia de carácter guasón llamada La Cuerda, teniendo como lugar de encuentro habitual el Café de Juan de Dios Hurtado en El Campillo. Los miembros de la tertulia, haciéndose llamar nudos y teniendo su correspondiente apodo, también se encontraron en sus propias casas, especialmente en la del músico Mariano Vázquez (Maestro Puertas) de la calle Recogidas y en el carmen del barítono Giorgio Ronconi (Ropones) en el barrio de La Antequeruela. Los nudos, la mayoría de unos veinte años, se dejaban ver en la ciudad alborotando a la salida del teatro, cantando serenatas, haciendo una excursión en burro o asistiendo a otra tertulia de carácter divertido de la época como fue El Pellejo, en la zona de Plaza Nueva.
El Centro Artístico y Literario
El Centro Artístico, Literario y Científico es una institución cultural privada constituida en Granada en 1885 y que aún pervive, teniendo como fin el estudio y fomento de las bellas artes, la literatura y las ciencias, con un marcado espíritu de defensa de lo granadino. Ha tenido varias sedes: de la primera en la Plaza Nueva hasta la actual, en el edificio del Teatro Isabel La Católica. Desde sus comienzos, el Centro ha otorgado gran importancia a la poesía y a la música en sus actividades, bien de forma individual o integrada en recitales conjuntos: no en vano, su programación también ha incentivado la composición musical en base a obras literarias, siendo uno de los primeros ejemplos el Himno a Fray Luis de Granada en 1888, con texto de Francisco Jiménez Campaña y música de Celestino Vila de Forns.
La Cofradía del Avellano
A lo largo del Camino del Avellano se localizan varias fuentes, de las que ha brotado agua a lo largo de los siglos gracias a los escapes y filtraciones de acequias del Generalife y la Alhambra. La más emblemática de ellas y, quizás, de toda Granada, es la del Avellano. Allí, en la última década del siglo XIX, se reunían una serie de intelectuales y artistas comandados por el diplomático Ángel Ganivet que, sin reglamento, local ni socios, recibió el nombre de Cofradía del Avellano. En estas reuniones se hablaba de ciudades lejanas, de arte, se leían poemas, prosa o se escuchaba cante y música de guitarra, tocada principalmente por el cofrade apodado “Perico el Moro”, que era el abogado y escritor Gabriel Ruiz de Almodóvar.
El Rinconcillo
El Café Alameda o Gran Café estaba situado en la Plaza del Campillo y fue inaugurado en 1885. En su interior, tras el tablado en el que solía amenizar el ambiente un quinteto de cuerda con piano, había un rincón donde cabían algunos divanes y unas pocas mesas de hierro. Este fue el sitio elegido por un grupo de intelectuales para establecer una tertulia entre 1915 y 1929 que tomó el nombre de su propia ubicación: El Rinconcillo. Este grupo pretendía renovar los ideales de la cultura granadina, lo que significaba en cierta forma la contraposición al tradicionalismo que representaba el Centro Artístico.
Con el liderazgo y la dinamización del profesor de la Universidad de Granada y del Real Conservatorio de Música y Declamación, Francisco Soriano Lapresa, frecuentaban la tertulia políticos como Fernando de los Ríos, periodistas como Melchor Fernández Almagro, pintores como Manuel Ángeles Ortiz, poetas como Federico García Lorca y músicos como Manuel de Falla.
La Tertulia
Los 80 fue una época de grandes cambios en todo el país debido a la transición que se produjo del franquismo a la democracia. Era un tiempo de regeneración cultural, que en Granada estuvo muy marcada por el ambiente universitario. En este contexto llegó a la ciudad en 1980 Horacio Rébora, más conocido como “Tato”, hijo de un arquitecto que fue rector de la universidad argentina de Córdoba. Sus inquietudes artísticas propiciaron que abriera el local de ocio La Tertulia, que pronto se convirtió en un local mítico, verdadero revulsivo del ambiente cultural granadino. En él se reunían frecuentemente novelistas como Antonio Muñoz Molina, músicos como Enrique Morente o poetas, como los miembros de La otra sentimentalidad.


